martes, 4 de julio de 2017

Diario de Lucía | Invierno



Hace cuatro meses que vivo sola, la experiencia va siendo como un aprendizaje diario y cada vez que intuyo que algo va mal, voy a la página uno de este diario para releer aquellas “normas” que escribí sobre lo que deseo en esta etapa de introspección mágica. 

Algunas de estas reglas me las sé casi de memoria, pero hay otras que había olvidado y otras cuantas, que me enorgullecen haberlas cumplido. Desde que llegué a mi nuevo hogar, me planteé la idea de no exigirme, de darme tiempo para todo, pero sin presiones. Que limpiar la casa no sea una obligación, pero si algo necesario, que debía de cambiar el hábito de irme a dormir viendo tele y que era mejor hacerlo leyendo, que tenía que hacer más comida casera y menos comida de afuera. 

En estos casi 120 días de mudada, descubrí muchas cosas en mí, una de ellas es que amo cocinar. Es increíble la evolución que hubo en mí desde que ya no hay nadie más que lo pueda hacer, antes era un “deber” más que una pasión, ahora llegar a casa y tener hambre es placentero. Escribo en mi libreta de notas, recetas para hacerlas en mis días libres, veo vídeos sobre platos que antes se me hacían casi imposibles siquiera pensar que lo podía hacer. Ahora, los fines de semana son como una cita, el delantal floreado y la luz tenue de mi cocina, es mi lugar romántico. 

El universo nos sorprende, con cada cambio y de cada temor nos demuestra de qué somos capaces para evolucionar y ser mejores. 



2 comentarios:

  1. Este relato me ha caído como anillo al dedo. Estoy pasando algo similar por no decir lo mismo. Me identifico con mucho de lo que dices, volveré más seguido por aquí. Abrazos, Karem.

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    1. Gracias!!! es bueno saber que hay alguien por ahí que se siente identificada con lo que escribo. Saludos y mucha luz <3

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