jueves, 13 de julio de 2017

La estación del tren

Lucía en el Sexo, Frases de amor, Estación del tren


Un día pensé: ¿qué pasa si lo veo con su nueva novia? una parte de mí, aseguraba que, para ese entonces, ya no habría secuelas de ese amor. Otra, un tanto insegura, afirmaba que me ayudaría a entender que no habría un futuro entre los dos.

Pasaron semanas y esos pensamientos angustiantes se fueron disipando. Llegó el día de mi consulta en la clínica, intenté llegar lo más puntual posible, así que opté por tomar el tren. Dieron las 5:45 PM y yo ya estaba bajando las escaleras para la salida de la estación. Entre todas las personas que cruzaban, vi subir a un hombre acompañado de una mujer.

Su cabello rizado y sus ojos marrones, me llamaron la atención, era mi ex y su nueva novia, de los que tanto había pensado hace un tiempo. Me detuve en el escalón, él también junto con ella. Fueron segundos, pero las piernas me comenzaron a temblar y las manos me sudaron de inmediato, solté una sonrisa nerviosa y Agus solo me miró con consuelo para luego seguir con su camino.

Bajé apresuradamente, mientras los ojos se me llenaban de lágrimas y el corazón me palpitaba como queriendo saltar de mi misma. Los recuerdos de nuestro pasado me invadían todos los hemisferios. Lloré, no me contuve hasta llegar al paradero del metro, guardé el libro que tenía en las manos, saqué mi pañuelo, cerré mi cartera y me tapé el rostro con fuerza. Respiré desde lo más hondo de mi ser, inhalé mi pasado y exhalé mi presente. –Ya lo viste, ¿ahora entiendes que ya no van a regresar? - me dije mientras caminaba mirando al cielo.
La premonición de lo que imaginé sucedió, no como lo esperé, todo al revés, pero pasó. Sin embargo, en ese momento sabía que algo en mí acababa de cerrarse. Las puertas de mi esperanza se opacaron por completo. Sus promesas terminaron por romper todo contrato con mi amor y comencé a soltar.

Esa tarde, no llegué a mi cita médica, sentí que necesitaba caminar para expectorar los residuos de él que quedaban en mí. Caminé mucho, como recogiendo mis pasos junto a Agus. Terminé por eliminar mucho pasado, mucha historia, muchas expectativas y cuando por fin lo acepté, empecé a mirarlo otra vez como a cualquier hombre. Más no, como al ‘amor de mi vida’.



lunes, 10 de julio de 2017

Luna

Luna, Frases de amor, Blog



Hace unos días, alguien me preguntó si había perdido a alguien que realmente me importara, todo a raíz de enterarnos de la muerte del esposo de una amiga. No, respondí de inmediato, porque me detuve en pensar qué es realmente “perder” a una persona. 

En mi mente fui armando una mezcla de historias, de personas que entraron en mi vida, que se fueron, otras que importaron, hoy que siguen, otras que no. Entonces pensé que las personas que amo, están con vida –gracias a Dios- y que no se trata de estar cerca de ellas –necesariamente- se trata que aún a lo lejos, guardes los mejores deseos para ellos al pensarlos. Que con solo recordarlos, remontes en tu memoria gratos momentos. Entendí lo importante que es recordar a mis padres -sobre todo- lo agradecida que estoy con ellos.



-No, no sé qué es perder a alguien que amas- le dije.


martes, 4 de julio de 2017

Diario de Lucía | Invierno



Hace cuatro meses que vivo sola, la experiencia va siendo como un aprendizaje diario y cada vez que intuyo que algo va mal, voy a la página uno de este diario para releer aquellas “normas” que escribí sobre lo que deseo en esta etapa de introspección mágica. 

Algunas de estas reglas me las sé casi de memoria, pero hay otras que había olvidado y otras cuantas, que me enorgullecen haberlas cumplido. Desde que llegué a mi nuevo hogar, me planteé la idea de no exigirme, de darme tiempo para todo, pero sin presiones. Que limpiar la casa no sea una obligación, pero si algo necesario, que debía de cambiar el hábito de irme a dormir viendo tele y que era mejor hacerlo leyendo, que tenía que hacer más comida casera y menos comida de afuera. 

En estos casi 120 días de mudada, descubrí muchas cosas en mí, una de ellas es que amo cocinar. Es increíble la evolución que hubo en mí desde que ya no hay nadie más que lo pueda hacer, antes era un “deber” más que una pasión, ahora llegar a casa y tener hambre es placentero. Escribo en mi libreta de notas, recetas para hacerlas en mis días libres, veo vídeos sobre platos que antes se me hacían casi imposibles siquiera pensar que lo podía hacer. Ahora, los fines de semana son como una cita, el delantal floreado y la luz tenue de mi cocina, es mi lugar romántico. 

El universo nos sorprende, con cada cambio y de cada temor nos demuestra de qué somos capaces para evolucionar y ser mejores. 



domingo, 18 de junio de 2017

Para papá


Dos de las cosas que hoy me gusta hacer, leer y manejar bicicleta, se las debo a mi padre. Sin saber lo que pasaría en el futuro, él no tuvo mejor idea que ‘castigarme’ mandándome a leer cada vez que hacía algo no aceptable. En ese tiempo pensaba que era el peor castigo, que me odiaba por hacerme eso, pero una de las primeras lecturas que tuve, es una de las que hasta el día de hoy recuerdo. La bicicleta rosada que me regaló junto a las rueditas que les acompañaban a los costados para que yo no cayera, fue uno de los mejores regalos que he tenido. Las tardes de verano y sus ganas por enseñarme a manejar bici para no perder el equilibrio, son uno de los recuerdos que me han marcado más que el tatuaje que llevo en mi hombro. No hay duda que es de adulto donde uno recapitula esos momentos y al revivirlo en la mente, se hacen agua en los ojos, mientras el corazón bombea más rápido. Porque es justo ahí, donde el amor -el verdadero amor- florece desde lo más profundo al saber cuánto le agradezco por haberme dado tanto. Pero, sobre todo por enseñarme que el amor, no hay que decirlo, hay que demostrarlo, tal y como él hasta el día de hoy lo hace.


Te amo papi. 

martes, 13 de junio de 2017

Rojo

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Cuando no puedes estar en los momentos especiales de alguien, al pensarlo tanto, la distancia se rompe, el resentimiento se diluye y los corazones de unen.





viernes, 9 de junio de 2017

Once


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Después de desgastar la palabra amor y de confundir ciertos detalles, volví a eso que no quería. Tengo la manía de reiniciar mi mente y mi corazón cuando algo me hiere, siento que, en el transcurso de mi vida, aprendí a presionar ese botón imaginario en el instante adecuado. Es como una alerta interna que me avisa cuando mi paz está en peligro. Pero tengo el don del extremo y realmente, intento evitarlo, pero tengo aún esa absurda costumbre, de regresar a ese pasado que hasta ahora he idealizado como “el amor perfecto”. 

Entonces en esta soledad que me enriquece el alma –porque realmente amo la soledad- entiendo que al menos, esa necesidad de querer de alguien ya no es un vicio, esa etapa de dependencia afectiva la dejé cuando a los veinte años un día descubrí que el amor es una decisión. Pero más que eso, me descubrí a mí, siendo humanamente imperfecta, pero también aprendí a perdonarme y ver con el corazón el mundo para descubrir lo mejor de mí y lo mejor de todo aquello que me suma energías. 


lunes, 22 de mayo de 2017

Mudanza

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Luego de varios meses, entre el cambio de casa y el adaptarme a un nuevo lugar, llegué a la conclusión que odio las mudanzas. Probablemente me cueste mucho salir en un tiempo de aquí y no necesariamente por el sitio, sino por los momentos que voy dejando día a día bajo ese techo. Mientras reposaba en el mueble de la sala iba pensando cómo podía decorar el ambiente para que se vea mejor y darle más vida a las paredes. Comencé a hacer un bosquejo de las cosas que podría poner, de pronto, una nube negra se detuvo en mi cabeza y comenzaron a mojar literalmente mis ideas. ¿Para qué vas a hacer tantas cosas si no te quedarás siempre aquí? “vas a dañar las paredes luego tendrás que reponerlas”, fueron parte de los pensamientos que rondaron en mí y en mis ganas de mejorar la casa.

Al poco rato, recordé las veces que anhelaba vivir sola, sobre cuánto deseaba tener mi propio espacio para decorarlo a mi manera y usar colores sin necesidad que sean neutros. Ahora que llegó el momento, no iba a dejar que nada ni nadie arruine eso. Ni mucho menos, esa nube negra que pasa por la cabeza de todos en algún instante. Esa nube que debemos eliminar de nuestro ‘clima interno’ para que no quite la calidez de los buenos momentos. No importa si no es mucho el tiempo que viva en esta casa, finalmente, mientras lo sienta mío, en mi hogar, los detalles si cuentan. 


jueves, 11 de mayo de 2017

Iluminación espiritual

soledad, iluminación, libros


Una vez más me encontré en el lugar que mi cuerpo reclama cada vez que se siente saturado, entonces la tranquilidad me alberga desde el interior, intentando ser cada vez habitual y menos forzoso. Siento los recuerdos como un repaso para aprender, para crecer, para fortalecer aquellos lazos que quedaron sueltos. Me detengo en ciertos momentos y confirmo finales, cambios y por fin sé qué es lo que siente luego de tomar la decisión correcta.

Fin 24




viernes, 21 de abril de 2017

Carta al pasado

el eterno resplandor de una mente sin recuerdos


He intentado comunicarme contigo de cualquier forma, cerrando los ojos, desempolvando recuerdos, buscando fotos. Bastó con volver a escuchar la melodía de aquél momento para retroceder y volver a ti. Quiero decirte que te he echado de menos, que he extrañado el ruido que soltabas cuando me apretabas justo en ti. Que aún a lo lejos siento el olor de tu cansancio mezclado con el aroma de tu perfume natural, ese, del que siempre quería tener en mí.

Intenté buscarte en el pasado, pero olvidé que el pasado no tiene teléfono, no usa tecnología y es muy probable que no exista. Absurdamente esperé siempre a la misma hora por ti y nunca te vi. Canté una y mil veces la canción que tanto nos gustaba para llamar a la esencia de tu alma, creyendo ilusamente en el poder de la mente, en la telepatía. Creyendo por inocencia en tus promesas. Te busco para despedirme de ti y quizás esta es una muy buena excusa para desfogar aquello que callé por miedo a tu ira. Sí, miedo a ver tus gestos transformados y tus palabras más fuertes que cualquier bofetada. Pero no tiene caso decirlo ahora. Creo que algún día me cruzaré en algún lugar contigo y de nuevo sabré, aunque aún con un poco de necedad, que lo mejor fue dejar que busques aquello que no encontraste en mí.

Como todo cuento, deja una moraleja. La mía fue entender que amar a alguien no es lo necesario para tenerla por siempre, porque aun amándote a mi manera no fue la forma que tu querías ser amado. ¿Confuso verdad? Me llevó 286 días entenderlo y tragarlo como algo que no te agrada, con esfuerzo. Sin respirar y sin pensarlo. Te eché de menos muchos días, nos perdimos muchas celebraciones, muchos abrazos, mucho camino. Pero tú ya no estás, quizás tu cuerpo pero no ese encanto que me conquistó y aunque esta carta nunca la leerás, quiero que sepas algo. A pesar que suene un tanto soberbio, y es que, sé que yo conocí la mejor versión de ti.

Febrero 14'

martes, 18 de abril de 2017

Eleanor y Park

Eleanor y Park, Frases


Últimamente han llegado a mí, historias de personas que luego de años terminan separándose y entonces me pregunto: ¿no es el tiempo el que hace unir más a una pareja? Parece ser que no o por lo general, es un no. Luego pasa que, conoces a alguien y en pocos meses terminan siendo el uno para el otro. 

Entonces pensé que quizás he tenido de cerca al “amor de mi vida” en el paradero, bajando del tren, subiendo al bus o que tal vez he chocado con él cuando he estado distraída o quizás nos hemos mirado en una librería, posiblemente hasta está cerca de mí y aún no lo sabemos. Así de absurda es la vida, así de irónico resulta ser el amor. 


viernes, 14 de abril de 2017

Aire

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Esperamos estar en silencio y solos, para encontrar esa parte que a veces se va y que en otras viene, no se trata de religiones, se trata de hacer las cosas bien. Estos días, pueden servir para reflexionar sobre aquello que olvidamos y que a veces hacemos sin querer. Para recordar lo importante que es perdonarnos, pero sobre todo perdonar, de reiniciarse, de conseguir lo que uno desea con humildad, sin olvidar a las personas que nos sostuvieron.

Es como hacer una pausa dentro de tanto ruido para acercarnos a aquellos que nos habíamos alejado, de ganarle al tiempo y decir esa palabra tan pequeña pero tan inmensa que puede hacer magia en el otro, decir todos los “te quiero”, “te extraño”, “gracias” y más pueden elevar los niveles de felicidad en los demás. La gratitud y la bondad, nos hacen ser seres luminosos, el encuentro con el ser divino nos da paz, al menos para mí, todo eso, significa tener fe.



martes, 4 de abril de 2017

Hilo Rojo

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Poco antes de despedirnos, le comenté sobre la leyenda China que asegura que las personas que están destinadas la una a la otra por siempre, nacen con un hilo rojo que une sus corazones, sin importar las circunstancias, distancias o problemas. Este hilo siempre los volverá a unir. Él me escuchó con detenimiento y me miró profundamente, aún sabiendo que no nos volveríamos a ver en mucho tiempo. De pronto, me cogió las manos juntándolas con las suyas y dijo: -Yo no sé si eso existe y si así fuera, nosotros no tenemos un hilo, tenemos una soga roja que jamás se romperá-. Nos abrazamos fuertemente con los corazones acelerados y me despedí con un beso en su frente. Ahora, después de muchos veranos, sigo esperando que esa leyenda de amor nos vuelva a juntar en algún lugar de la vida.



viernes, 31 de marzo de 2017

Ser de luz

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Siempre creí que era muy ingenua para ciertas cosas de la vida, que muchas de las decepciones por las que había pasado eran una consecuencia de lo anterior. Entonces, no tenía mucho de qué sorprenderme si en caso eso volvería a pasar, sin embargo, no fue así. Suele pasar que nos abrimos con alguien que creemos que es la persona que nos entiende, que nos quiere, que busca conocernos más, pero pasa que existen humanos emocionales, que reaccionan según a momentos, pero no según a sentimientos reales. 

Y entonces cuando eso sucede, buscas quitar esa pieza de ti y reemplazarla por otra, para que no contamine el resto de piezas de tu interior. Algo así como quitar la bala de la herida, no es ser egoísta, es que los años enseñan a desechar momentos para no cargarte de malas energías, sino, para llenarte de mucho amor y mucha luz. 


jueves, 23 de marzo de 2017

Reiniciar

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Entonces te detienes un momento luego de vivir últimamente algo agitada, a un ritmo un tanto acelerado, es ahí cuando vas en busca de tranquilidad, eso que te hace falta y que es vital. Te encuentras en soledad y eso es justo lo que tu ser necesitaba para sentir paz. 

Encuentras respuestas, te regañas, analizas situaciones, tachas ciertos planes, priorizas otros y entonces te llenas de energías una vez más, aquellas que habías desgatado en cosas banales. Llega el tiempo de salir de nuevo al mundo real y lidiar con todo aquello que a veces nos resta, pero ahora que estás renovada y que reiniciaste desde tu interior, sientes que no hay situación alguna que podrá contra la poca o mucha paz mental que conseguiste y entiendes que pase lo que pase, no hay nada que se pueda obtener encontrándose con uno mismo.   



domingo, 19 de marzo de 2017

La serenata

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Faltaban pocas semanas para el cumpleaños de mi mamá y todos en casa andábamos pensando qué regalarle. Cincuenta años no se cumplen siempre, entonces comencé a hacer una lista de cosas que a lo largo de mi vida había escuchado decir a mi madre sobre todo aquello que más le agradaba. 

Entre tanto, mi papá propuso tenerle una sorpresa por su parte, pero no nos quiso comentar de qué se trataba, sin insistir en saber, yo opté por regalarle un álbum de fotos de los mejores momentos en familia junto con una carta para que la lea cada vez que yo no esté cerca. 

Pasaron los días y su cumpleaños llegó, estábamos cenando, pasando una noche muy amena cuando el reloj dio las doce y una música se escuchaba desde afuera. Me gustan los mariachis, a ella también. Quizás ambas lo soñábamos en secreto, quizás ambas lo esperábamos en un día especial. Y así de repente, su príncipe azul le cumplió su deseo sin que ella lo sepa. Sin que ella lo pida. No me los trajeron para mí, fue para mi mamá y yo fui feliz al verla sonreír. 


domingo, 19 de febrero de 2017

Mudanza

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Cuando terminas una relación, cuando estás por separarte y llega el momento de empacar, no solo guardas con tus pertenencias, también te llevas los recuerdos, los sueños, los momentos, las risas, las lágrimas, las luchas. Recoges por cada sitio de la casa instantes de felicidad, ves en la mesa que ahora luce vacía a una familia almorzando con amor, no solo ves sillas, te ves a ti y a él, juntos por última vez. Al voltear por la cocina te sientes culpable por no haber aprendido a hacer su plato favorito y entonces te recuestas en los muebles y ves todo pasar en cámara lenta. Se obvian los problemas y solo quedan los motivos por los que hasta ese día llegaste.

Al terminar un hogar se rompe con promesas, con ataduras escondidas y se apaga poco a poco la voz que siempre solías escuchar. Por más que en el presente ya no exista un amor real, de esos que duran por siempre, el dolor te impulsa a detenerte para recoger con todo y para hacer un resumen de lo que fue tu vida en ese lugar. Al llegar el carro de mudanza intentas subir todo con rapidez para no sentir más el adiós en tus venas, entonces cuando solo falta la última caja y estás a punto de cerrar la puerta de la que fue tu casa, no cierras una puerta, cierras una etapa y como siempre pones llave, pero esta vez la dejas debajo y te vas.


viernes, 17 de febrero de 2017

14 de Febrero

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Cuando no sabía casi nada sobre el “amor”, cada 14 de febrero me sentía triste porque siempre la pasaba “sola”. A los catorce años toda adolescente –o la mayoría- espera que el chico que le gusta la invite a salir o a comer algo, en mi caso para esas fechas “especiales” nunca pasó. Solo escuchaba como mis amigas me comentaban sobre los planes que tenían para ese día romántico. 

Llegó la fecha esperada por muchos y recuerdo que mi hermana tenía una cita, en casa solo quedamos mamá y yo, porque papá trabajaba ese día. Entonces la que me invitó a dar una vuelta fue mi madre. Acepté, pero en el camino esperaba que nadie viera que no había tenido una cita –sí, así de tonta era- Decidimos ir a comer y al entrar al restaurante vi a mi amiga con su enamorado, le dije a mami que ahí estaba mi compañera de clases y que iría a saludarla, pero antes de acercarme pude notar que ella estaba llorando y el chico que estaba junto a ella, miraba hacia otro lado como queriendo irse. De pronto, nuestras miradas chocaron y Lety se avergonzó, de enseguida se volteó e hizo como si no me hubiera visto. Sin insistir, seguí con mi madre y nos sentamos. 

Sin pensarlo, yo ya estaba más relajada y las risas entre nosotras iban y venían sin parar. –Tú amiga se está yendo hija, pero sola, parece que él muchacho la dejó- me dijo mi madre en lo que las dos volteábamos para ver si Lety necesitaba ayuda, salí de inmediato, pero ella ya se había subido a un carro. 
Al día siguiente le pregunté qué había pasado, y ella me contó tristemente que él había terminado con ella porque “ya no tenía tiempo para verla”. Al regresar a casa le agradecí a mi mamá por haber celebrado conmigo la amistad y el amor. Después de trece años sé qué realmente estas fechas simbólicas no importan, cuando tienes a tu lado alguien que le sume a tu nivel de felicidad. 

miércoles, 25 de enero de 2017

Un día a la vez




Esperaba la calma para por fin sentarme y ver mi vida pasar. Fueron aproximadamente 365 días que pasaron de largo, sin detenerme, sin reflexionar, fue como si hubiera vivido en modo automático. ¿No les pasa? que de pronto cuando te sientes cansada, decides hacer un alto, miras hacia atrás y no te reconoces.

Habían sido varios meses desde que dejé de sentir pasión por mis días, que despertaba por el solo hecho que se tenía que hacer, que cumplía con trabajos sin ni siquiera ponerle algo más de mí, un sello personal.

Dejé de lado mis “relajos”: los libros, andaban polvosos en algún rincón de mi cuarto y las páginas de mi agenda se lucían vacías. Mirarme al espejo eran casi inusual, ponerme “bonita” solo porque sí, ya no era un afán. No existía momento que no dejara de quejarme por mi presente, con nada me sentía cómoda. Sentía que no era feliz.

A pesar que siempre tenía en mente que la felicidad es un estado momentáneo, sabía que al menos, si se podía conservar como una sensación de tranquilidad. Pero cada vez eran menos esos instantes de paz. Entonces fue ahí cuando me repetía más constantemente que ya era necesario detenerme. Donde sea. Tenía que parar para respirar. Y el día llegó.

Al terminar con mis tareas del día, me aconsejé con urgencia: “antes de dormir, tienes que escribir”. Hace mucho tiempo en una de las veces que quería buscar ayuda profesional, una psicóloga me dijo luego de comentarle que mi mejor pasatiempo era escribir, que eso era una hermosa terapia que yo hacía sin saber. Entonces lo recordé y pensé que después de años, pero su consejo dio frutos.
Entonces me acomodé, cambié los jeans por mi pijama, programé una música tranquila y bonita y comencé. Quizás nunca entienda porque pasan cosas así, porque dejamos de reconocernos a nosotros mismos para dar lugar a ser otras personas que no solo hieren a los demás, sino, que en el camino de intentar hacer lo correcto, nos vamos perdiendo cada día y oscurecemos nuestra esencia con momentos tensos.

Cuando reflexioné al respecto, recordé las veces que, por ponerme un escudo, aislé a las personas que más amo. Por dejarme guiar por la ira, dañé a inocente y frágiles. Por creerme la fuerte del cuento, sin querer, terminé siendo la ogra del pueblo que nadie quiere visitar por temor.

Llegué al punto de temerme a mí misma, porque en el intento de mejorar, mientras más me presionaba, más retrocedía. Sentía mis músculos tensos, mi sonrisa tiesa y cualquier al verme pensaría que no tenía mucha ropa.

Luego de dejar toda la carga en escrito, me convencí que era al menos un primer paso para dejar ir, perdonarme, crecer y volver a mirarme con bondad para ver al mundo con amor.